El pasado jueves 27 tuve la fortuna y honor de presenciar la entrega del tercer premio Protos en el auditorio de la Universidad Panamericana y tener una breve convivencia con Eduardo Verástegui, ganador de este reconocido premio.El auditorio se encontraba repleto de gente, toda con la esperanza de tomar un buen lugar para poder escuchar con claridad lo que Verástegui tenía que decirle a la gente de la Universidad.
Imagínate tener una buena carrera, dinero, belleza, actitud… parece que lo es todo ¿no es cierto? Vamos, ¿para qué quieres más?
Mi corazón no sentía nada, nos dijo, y es algo tan cierto. De qué nos sirve hoy tener tantos bienes materiales si no los puedes compartir con alguien más, alguien especial. Si tus propósitos no son más que para un placer próximo, y no por un propósito más limpio y puro, como lo es Dios.
"Después de desperdiciar mi vida en placeres desperté”Hoy se dedica a difundir sus ideales con palabras católicas y con la frente en alto. A muchos les parecerán meras palabras pero como él muy bien dijo: si mis palabras no tocan tu corazón, mis oraciones algún día lo harán.
El ejemplo que nos pone es grande, sea como actor, comunicólogo, productor, católico o persona. No hay duda que Verástegui se ha sabido dar a conocer y ha sabido comunicar con sinceridad y verdadera humildad lo cual lo hace un hombre tan valioso en las ciencias de la comunicación y su visión especialmente humanista la que lo hizo acreedor del Premio Internacional Protos.
Así fue como nos habló aquella tarde del 27 de agosto por alrededor de una hora y cuarto en la que nos enseñó la verdadera razón por la que deberíamos de vivir. En presencia de alumnos, profesores, prensa y gente llena de ganas de escucharlo, fue una experiencia rica de sentimientos, nuevos pensamientos y descargas de admiración.
Después en la convivencia con él, nos dieron la oportunidad de contarle nuestros deseos y aspiraciones profesionales, así como tener una breve y agradable charla. Nos aconsejó que no nos rindiésemos ante nada. Por lo menos yo no lo haré, no me daré por vencida ante mis sueños.
Los medios de comunicación tienen el poder de convencer, de gobernar, de unir o separar ideales, ideas, nociones, multitudes.
Por el poder de la comunicación he aprendido que sean cuales sean las ideas que defiendes, debes defenderlas sin dejarte llevar por el pensamiento común, no dejarte arrastrar por influencias de medios equívocos sino tú ser la persona que arrasa con sus palabras, impactar a la gente con información de valor.

Por último les dejo una reflexión realizada por Eduardo Verástegui
Donde está tu boca, está tu corazón, y en donde está tu corazón, está tu alma.
Para mí, verdadera excelencia de palabra.
Fotografías en esta entrada por María José Oviedo.


3 comentarios:
Un testimonio increíble. Verdaderamente nos invita a cambiar nuestra manera de ser y hacer todo por Él. Eduardo merece este premio y más por todo lo que ha hecho.
¡Gracias!
yo estuve presente en la entrega del premio y la plática que dió me pareció verdaderamnte alentadora. Me conmovió hasta la última célula... me di cuenta de lo importante que es la castidad y la sobriedad. Que el materialismo no nos sirve de nada y que hay otros modos de ver la vida con humildad.
En verdad fue una buena experiencia ¿cierto? Me motiva cada día a despertar queriendo ser una mejor persona.
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